September 18, 2026
Lo que los humanos hemos hecho a lo largo de nuestra historia es el resultado de una visión del mundo compartida en un determinado grupo social y, por consiguiente, de nuestros hábitos de pensamiento y modelos mentales (valores, supuestos, creencias). Es el resultado del paradigma que se profese. Si bien los paradigmas se transforman y evolucionan, dando lugar a nuevos paradigmas (modelos dominantes de pensamiento) el cambio no es sencillo. Usualmente un nuevo paradigma emerge cuando el anterior cayó en desuso, y un nuevo paradigma tiene que emerger. Según se percibe, la humanidad ya ha hecho transición hacia un nuevo paradigma. Es un cambio radical civilizatorio que, de una manera dinámica y sistémica, se manifiesta hoy en todos los órdenes en la cultura humana (todo queda afectado). Y como en toda transición cultural histórica, un sector de la población no experimenta la emergencia del paradigma, en el corto plazo, y continúa actuando con base en las ideas y cosmovisión propias del anterior paradigma. Hoy, en mucho a raíz de la innovación tecnológica denominada Inteligencia Artificial, un amplio grupo de seres humanos está coronando este cambio de paradigma, volviendo a una nueva vieja pregunta que parece estar significando una importante expansión de la consciencia: ¿qué significa ser humanos? ¿qué y quienes somos los humanos?, ¿y qué es lo que nos constituye esencialmente? Y, de forma sorprendente, un nuevo relato empieza a emerger, atravesado por ideas que han sido movilizadoras de la evolución de la especie: la colaboración-cooperación, y la convivencia amorosa y altruista enfocada hacia el bien común. Las implicaciones teleológicas y axiológicas de esta realidad son enormes y críticas para nuestro futuro. Quienes no han entrado en el campo de los nuevos modelos mentales, propios del nuevo paradigma, siguen instalados en las viejas ideas de competencia, control, dominación y apropiación egoica, poniendo en riesgo la supervivencia de nuestra especie. En el campo del liderazgo, el paradigma está cambiando y un nuevo pensamiento se hace ya evidente. Algo está disolviéndose y una nueva figura cultural, en un nuevo relato, se está haciendo visible. Un liderazgo, que no obedezca y resuene con nuestra condición esencial humana, no merece denominarse liderazgo. Pero La pregunta es ¿seremos capaces de liderarnos a nosotros mismos hacia un futuro sostenible?