Desde 1993, el Colegio Altos Estudios de Quirama, entidad que tiene más de 60 años de vida, ha venido ofreciendo a la sociedad el programa Formación Avanzada de Dirigentes −FAD−, dentro nuestra intención misional de definirnos como una escuela de liderazgo.
Conozca el contenido de nuestro programa de 2026.
Blog Colegio Altos Estudios de Quirama

Una de las comprensiones más limitadas del liderazgo consiste en reducirlo a la capacidad de dirigir personas o alcanzar resultados. El liderazgo auténtico es mucho más que eso. Es una capacidad humana que participa activamente en la construcción de la realidad social. Las investigaciones recientes sobre consciencia, especialmente las desarrolladas por Antonio Damasio, muestran que nuestra capacidad de comprender, decidir y actuar surge de la integración entre razón, emoción, experiencia y cuerpo. Por su parte, Santiago Beruete nos recuerda una verdad olvidada: no somos seres separados de la naturaleza; somos naturaleza que ha llegado a ser consciente de sí misma. Estas perspectivas invitan a repensar el liderazgo desde una visión más amplia. Liderar no consiste únicamente en gestionar recursos o coordinar esfuerzos. Consiste en generar sentido, construir relaciones de calidad y contribuir a la formación de culturas que favorezcan el florecimiento humano. Cada conversación, cada decisión y cada encuentro ayudan a configurar los patrones culturales que terminan modelando nuestras organizaciones y nuestras sociedades. Por ello, el liderazgo no es solamente una función. Es una responsabilidad profundamente humana y una de las fuerzas más poderosas para construir futuros posibles.

“Este paradigma (tecnocrático) se ha extendido rápidamente en los últimos años, también como efecto de la difusión de la IA, las ciencias cognitivas, la nanotecnología, la robótica y la biotecnología. En sí mismas, dichas innovaciones pueden ser una gran ayuda para el desarrollo humano integral y el cuidado de la Casa Común. Pero, precisamente por su poder, pueden actuar como un acelerador del paradigma tecnocrático y, por ello, necesitan un nuevo marco espiritual, ético y político” (paréntesis y subrayados nuestros).

Cuando pensamos en liderazgo, solemos mirar al líder: sus competencias, su visión, su capacidad de inspirar. Pero esa mirada deja fuera algo esencial: el espacio que se crea entre las personas. Ese espacio no es una consecuencia del liderazgo. Es su condición. Maturana y Varela nos propusieron algo que todavía incomoda a muchas organizaciones: el conocimiento no es algo que una mente transmite a otra. Es un fenómeno que emerge en la convivencia. Conocemos —y actuamos— desde el tipo de mundo que somos capaces de habitar juntos.

Una de las características notorias del nuevo pensamiento emergente en la cultura humana es el de la participación en la creatividad continua. Según se observa las nuevas fronteras de la ciencia, vivimos en un cosmos inteligente y creativo, movido por un impulso transformador constante, que encuentra oportunidades de prolongarse hacia mayores niveles de complejidad y consciencia, configurando, en esa dinámica, la evolución misma. Tal es nuestro papel en este cosmos creativo, en la vida misma que es creatividad continua: cocrear continuamente; a eso estamos llamados y eso nos hace verdaderamente sapiens. Coevolucionar hacia mayores niveles de consciencia, orden y complejidad. Somos evolucionarios y todo liderazgo es evolucionario y trascendente. Cuando una persona, en posiciones de dirección o no, toma consciencia de que sus palabras y actuaciones crean nuevas realidades, que tienen un impacto, positivo o negativo, más allá de lo observable en lo cercano e inmediato, así como en lo lejano y mediato, su forma de relacionamiento, consigo mismo y con los demás, cambia y se ubica en la senda en la que para los demás es liderazgo. Dicho de otra manera: para bien o para mal, por acción o por omisión, y de forma consciente o inconsciente, somos influencia, no podemos no serlo; y cuando la persona asume influenciar conscientemente, para el bien general y con palabras y acciones concretas, su liderazgo se manifiesta y es reconocido socialmente. Esta “nueva” realidad es un horizonte que se nos abre frente a nosotros y que llena nuestra vida de propósito y sentido. Aunque estamos ante dicha verja, vislumbramos así un mundo como posibilidad. Los libros que reseñamos hoy nos ayudan a cruzar esa verja y apropiarnos de nuestro rol cocreador.

Preocupan las recientes declaraciones de magnates del sector tecnológico al respecto. Curtis Yarvin, ideólogo de Silicon Valey, ya apuesta por Estados de partido único, dirigidos por magnates de la tecnología. Lo llama el Hard Party y lo describe así: “es un partido diseñado para tomar el control incondicional y total del Estado” (ver ACÁ , en nota de Antonio Diéguez, el filósofo de las ciencias español). ¿Es acaso el concubinato de Trump con las grandes tecnológicas el comienzo?

“El planeta ha entrado en la era de la bancarrota hídrica global” es la cruda sentencia con que inicia el reciente informe de Naciones Unidas Global Water Bankruptcy Report 2026. Ya no son predicciones, que muchos calificaban de catastrofistas; son hechos cumplidos y graves. Ignoramos negligentemente todas las advertencias y ahora nos tocará encarar las consecuencias. Infortunada e inmoralmente, serán los más vulnerables los que cargarán el mayor peso de la irresponsabilidad. Es un alarma más que se suma a tantas otras que nos hablan del agotamiento crítico de recursos clave para la supervivencia. Todo por causa de una voraz sociedad de consumo y de un modelo económico depredador de la naturaleza. Clic para ver más información ACÁ (nota de prensa) y ACÁ (reporte oficial)
Comunicados de prensa

Por más autonomía regional.
La unión de los centros de pensamiento, Colombia Autonómica y Estudios Constitucionales de Quirama, EXPRESAN...
Suscríbase a nuestras publicaciones
Servicios de formación avanzada para el liderazgo
En nombre de la Colegiatura d el Colegio Altos Estudios de Quirama, queremos compartirle nuestra experiencia transformadora




