COMPETENCIA Y COLABORACIÓN EN EL LIDERAZGO - LECTURAS
El excesivo énfasis que hemos dado a la competencia, unido a una generalizada incomprensión de su significado, está en el centro de la policrisis que hoy experimentamos en la sociedad humana. Si interpretamos la evolución de la vida, y por extensión nuestro avance como especie, como resultado de la lucha de unos contra otros por subsistir, entenderemos por qué vivimos en un permanente estado de guerra mental, emocional y física, que nos conduce a una paulatina desadaptación. Basta observar las relaciones entre los seres humanos y de estos con la naturaleza para reconocerlo.
Esta comprensión tiene raíces históricas. Durante la Revolución Industrial y el posterior desarrollo de los estudios sobre administración, predominó una visión influida por el ambiente cultural de la época victoriana y del imperio británico. En ese contexto, las interpretaciones de Darwin sobre la lucha por la existencia contribuyeron a consolidar la idea de que evolucionar significa triunfar sobre otros en la competencia por la subsistencia.
Con el tiempo, esta interpretación se arraigó en la cultura occidental: competir pasó a entenderse, ante todo, como rivalizar para sobrevivir. Otro sentido de la competencia (ser competentes, desarrollar capacidades y elevar nuestros estándares mediante el aprendizaje y la cooperación) quedó relegado. En cambio, rivalizar, derrotar, controlar y someter (actitudes egoicas) llegaron a dominar buena parte de nuestras relaciones y el liderazgo que aprendimos. Hoy, gracias a los avances científicos, al pensamiento crítico y a nuevas perspectivas sobre la vida, comenzamos a comprender que la evolución se explica más por el altruismo y la emulación (el ejercicio de superarnos mutuamente) y, en ello, la cooperación y la colaboración han sido fundamentales para la vida y su desarrollo. Cooperar supone orientar nuestros esfuerzos hacia un propósito común; colaborar significa trabajar juntos para alcanzarlo. Esta comprensión gana terreno en el mundo del trabajo y, particularmente, en las organizaciones, donde la colaboración comienza a reconocerse como un principio articulador de la cultura y del liderazgo. Los libros que reseñamos son importantes para comprender esta dinámica.
Survival of the nicest
En un libro que sin duda cambiará nuestra forma de pensar y de actuar, el divulgador científico Stefan Klein argumenta que el egoísmo es contraproducente y demuestra las ventajas evolutivas del altruismo. «El futuro pertenece a los altruistas», proclama Stefan Klein en esta exploración exhaustiva y a menudo sorprendente de por qué la generosidad, y no el egoísmo, es el camino hacia el éxito personal y social duradero. En una síntesis muy accesible de una extraordinaria variedad de temas —que incluyen la investigación cerebral y la genética actuales, la economía y la psicología social, experimentos conductuales y antropológicos, la historia y la cultura contemporánea—, La supervivencia del más amable establece claramente cómo la evolución nos ha programado para actuar en beneficio de los demás. Serio, entretenido y fundamentado en la ciencia más actual, el libro de Klein nos ayuda a comprender claramente cómo y por qué el cuidado de los demás nos protege de la soledad y la depresión; nos hace más felices, saludables y exitosos.
Tomado de ACÁ.
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ACÁ


Evolution, games and god
Según el modelo evolutivo dominante, basado en la competencia, los comportamientos egoístas, que maximizan el potencial reproductivo de un organismo, ofrecen una ventaja adaptativa sobre los comportamientos de autosacrificio, lo que convierte el comportamiento altruista en beneficio de los demás en un misterio que requiere una explicación adicional. Evolución, juegos y dios aborda este enigma, explorando cómo la cooperación, junto con la mutación y la selección natural, desempeñan un papel fundamental en poblaciones que van desde los microbios hasta las sociedades humanas. Los autores de este libro argumentan que heredar una tendencia a cooperar puede ser tan beneficioso como los instintos de autoconservación, considerados generalmente decisivos en la dinámica evolutiva.
Los autores rechazan la idea de que la teología y la teoría evolutiva sean inevitablemente incompatibles. Por el contrario, al presentar racionalmente diversas interpretaciones teológicas de los fenómenos de cooperación y altruismo, concluyen que la explicación evolutiva y la teología son altamente compatibles.
Tomado de
ACÁ.
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