DE NUESTROS LECTORES: Mi Don, Mi Talento, Mi Semilla Interior a Florecer
December 13, 2024
Liliana Hoyos
6 de noviembre de 2024
¿Cuál es mi don, mi talento, mi habilidad, aquello que me hace un ser único, aquello que me permite salir de la sensación de oquedad? ¿Y si el talento no es mío, si solo se expresa a través de mí como la vida misma? Cuando me asomo a mi interior y no encuentro nada más que un agujero negro y callado, “como un vacío sin fondo”, pienso que soy imperfecta, que no fui dotada con talento alguno. Pero, cuando miro afuera y encuentro en todo lo que me rodea el propósito de su existencia, entonces me pregunto ¿por qué no puedo verlo en mí? ¿Me encuentro huérfana de talento? ¿Será que mi talento está oculto?, ¿será que no lo tengo?, ¿será que está sepultado? Y, si quieren medirlo, ¿cómo lo van a reconocer, si yo misma no lo veo? ¿Y cómo verlo, si estamos tan distraídos, desconectados y anestesiados, mirando hacia afuera, embelesados con el ego que nos lleva a la impostura, a la imitación, olvidando nuestra autenticidad, olvidando cómo regresar a nuestro interior para conectar cabeza, corazón y voluntad?
Si el talento es un don, una dotación biológica de la naturaleza, un regalo de mis ancestros, una marca de nacimiento, de mi esencia, de mi existencia, es entonces una semilla que en cualquier momento puede florecer; por lo tanto, lo tengo, está en mí, es mi herencia. ¿Pero el hecho de que esté en mí lo hace mío, o solo soy un canal para que se exprese? Esa semilla es un pequeño brote esperando su transmutación, lo que implica que la semilla muera para convertirse en flor, dando paso a una nueva vida que, en su interior, hospeda también la semilla que le dio origen. Dones y talentos son una manifestación del alma, una manifestación del propósito de vida, responden al para qué de la existencia, hacen parte del diseño humano, de lo que somos y para lo que fuimos hechos.

El talento no es un recurso para guardarlo en un cofre bajo llave; por el contrario, crece más cuando se pone el amor en movimiento, cuando circula y se comparte; y, al hacerlo, nos donamos para germinar y florecer en la tierra de los otros. Entonces, el viaje a emprender, para conectar con el talento, es el despertar de la consciencia: ver, darse cuenta, re-conectarnos con nosotros mismos, con nuestra genuina identidad, amarnos y aceptarnos incondicionalmente, asumir nuestro despliegue con el ser esencial que nos habita.
El reconocimiento del don o talento sucede en la toma de consciencia, en la conquista del ser que somos, en el re-descubrimiento de lo que somos; expresar lo que hemos olvidado y desmitificar la creencia de que el talento tiene que ser algo espectacular y sobrenatural. ¿Y acaso no es espectacular descubrir el don de quienes sanan con su presencia o con su sonrisa, nutren relaciones con su manera de conversar, cocinan un plato con tanto amor que unen una familia, saben escuchar y acompañar, lideran un equipo de trabajo, muestra su maestría en las artes o deportes, nos hacen más liviana la vida con sus chistes...? Reconocemos que actuamos desde nuestro talento cuando cualquier tarea que hagamos, por sencilla o compleja que sea, no nos lleva al sufrimiento, ni al cansancio de empujar, sino al disfrute, liviandad y satis-facción, una acción que nos satisface, que nos lleva al contento en el alma. El talento circula y lanza vibraciones al aire, que resuenan con otros y, desde allí, genera interconexiones para que podamos donarnos y fluir en armonía con el universo.

Blog Colegio Altos Estudios de Quirama

En un mundo tan violento y confuso como el actual, refresca el espíritu saber, de fuente seria, que el hambre y la desnutrición vienen cediendo terreno, así sea lentamente, en casi todo el mundo. Menos en África, por desfortuna. Así nos lo reportan la FAO y otras organizaciones, en su informe State of Food Security and Nutrition in the World 2026, que acaba de publicarse: “Las nuevas estimaciones mundiales […] confirman una mejora gradual y sostenida. Se estima que el 7,8 % de la población mundial padeció hambre en 2025, frente al 8,1 % de 2024 y el 8,6 % de 2022”. “Entre […] 7,4 % y 8,5 % de la población mundial […], padecieron hambre en 2025 […], esto indica una disminución de unos 14 millones de personas con respecto a 2024 y de 43 millones en comparación con 2022”. Para acceder al informe completo, haga clic ACÁ . Ver Boletín Liderazgo y Sostenibilidad

Una investigación reciente de las universidades de Arkansas y Misuri-Kansas hizo un hallazgo preocupante: “…la cantidad de palabras que decimos en voz alta a otras personas disminuyó casi un 28 % entre 2005 y 2019”, lo que equivale a unas 120 000 palabras menos por año. Ante esta cruda realidad, concluyen: “Nuestros hallazgos subrayan la necesidad de comprender mejor cómo la comunicación oral y escrita influyen en la soledad, la salud y el bienestar”. Pero no parece ser solo el lenguaje; es también el pensamiento el que resulta afectado, según lo reseña reciente reporte del diario El Tiempo (Colombia): “…cada vez es más abundante y sólida la evidencia científica que demuestra que el uso elevado de las pantallas, redes sociales y la inteligencia artificial está modificando los procesos de aprendizaje, la capacidad de concentración, las habilidades lectoras, e incluso el pensamiento crítico” (subrayados del original). Más información ACÁ , ACÁ Y ACÁ. Ver Boletín Liderazgo y Sostenibilidad

Un hecho que ya marca tendencia en el mundo es el desmantelamiento de grandes presas hidroeléctricas, con maravillosos impactos sociales y ambientales. Dos casos recientes ameritan comentarse: Las presas del río Hiitolanjoki en Finlandia. Así lo reseñan los medios: “Cuando se derribaron las presas […], el paisaje empezó a cambiar: el agua se aceleró y se enfrió, y empezó a parecer menos un embalse y más un río de nuevo. Y entonces llegaron los peces”. Ver ACÁ. La demolición de cuatro represas en el río Klamath (la mayor demolición de presas de EE.UU.). Así lo registraron los medios: “Desde la eliminación de las represas, científicos y equipos de monitoreo registraron el regreso de salmones a sectores del río que habían permanecido inaccesibles durante más de 100 años”. Y lo más maravilloso: la restauración del territorio ha sido liderada por el pueblo ancestral Yurok. Ver ACÁ. En 2025, se eliminaron 603 barreras en 21 países de la Unión Europea y el objetivo es restaurar 25.000 kilómetros de ríos de caudal libre p ara 2030. Ver ACÁ. Ver Boletín Liderazgo y Sostenibilidad

Lo que los humanos hemos hecho a lo largo de nuestra historia es el resultado de una visión del mundo compartida en un determinado grupo social y, por consiguiente, de nuestros hábitos de pensamiento y modelos mentales (valores, supuestos, creencias). Es el resultado del paradigma que se profese. Si bien los paradigmas se transforman y evolucionan, dando lugar a nuevos paradigmas (modelos dominantes de pensamiento) el cambio no es sencillo. Usualmente un nuevo paradigma emerge cuando el anterior cayó en desuso, y un nuevo paradigma tiene que emerger. Según se percibe, la humanidad ya ha hecho transición hacia un nuevo paradigma. Es un cambio radical civilizatorio que, de una manera dinámica y sistémica, se manifiesta hoy en todos los órdenes en la cultura humana (todo queda afectado). Y como en toda transición cultural histórica, un sector de la población no experimenta la emergencia del paradigma, en el corto plazo, y continúa actuando con base en las ideas y cosmovisión propias del anterior paradigma. Hoy, en mucho a raíz de la innovación tecnológica denominada Inteligencia Artificial, un amplio grupo de seres humanos está coronando este cambio de paradigma, volviendo a una nueva vieja pregunta que parece estar significando una importante expansión de la consciencia: ¿qué significa ser humanos? ¿qué y quienes somos los humanos?, ¿y qué es lo que nos constituye esencialmente? Y, de forma sorprendente, un nuevo relato empieza a emerger, atravesado por ideas que han sido movilizadoras de la evolución de la especie: la colaboración-cooperación, y la convivencia amorosa y altruista enfocada hacia el bien común. Las implicaciones teleológicas y axiológicas de esta realidad son enormes y críticas para nuestro futuro. Quienes no han entrado en el campo de los nuevos modelos mentales, propios del nuevo paradigma, siguen instalados en las viejas ideas de competencia, control, dominación y apropiación egoica, poniendo en riesgo la supervivencia de nuestra especie. En el campo del liderazgo, el paradigma está cambiando y un nuevo pensamiento se hace ya evidente. Algo está disolviéndose y una nueva figura cultural, en un nuevo relato, se está haciendo visible. Un liderazgo, que no obedezca y resuene con nuestra condición esencial humana, no merece denominarse liderazgo. Pero La pregunta es ¿seremos capaces de liderarnos a nosotros mismos hacia un futuro sostenible?

Ya es claro que el rumbo global del mundo (geoeconomía, geopolítica y tecnología) está cambiando de dirección. Tres tendencias empiezan a configurar un nuevo escenario: a) las tensiones geopolíticas entre potencias y bloques; b) la instrumentalización de las relaciones económicas; y c) el veloz avance tecnológico. Un mundo más predecible queda definitivamente atrás. Un escenario caracterizado por: a) una globalización sin restricciones; b) un Estado de derecho multilateral; c) los límites al uso de la economía como herramienta política; y d) unos objetivos macroeconómicos ampliamente compartidos. Atrás queda entonces un mundo que funcionaba bajo la “tranquilizadora premisa de que la economía mundial se sustentaba en un equilibrio relativamente estable”. Más información ACÁ. Ver Boletín Liderazgo y Sostenibilidad

Hablar de paz en el Oriente antioqueño no puede reducirse al silencio de los fusiles ni a la disminución temporal de la violencia. La paz verdadera se construye cuando las comunidades pueden vivir con dignidad, permanecer en sus territorios y proyectar su futuro sin miedo. En una región marcada por el conflicto armado, el desplazamiento y las desigualdades históricas, la sostenibilidad de la vida sigue siendo un desafío urgente y colectivo.
