POSLIDERAZGO - EL ÁGORA
- El buen ejercicio del liderazgo tiene un rol clave en la estructuración y el buen funcionamiento de las organizaciones humanas. De ello depende, en buena medida, su sostenibilidad. Sin embargo, la concepción de liderazgo está cambiando de manera radical, y ese cambio aún no ha llegado al común de las personas, ni siquiera a quienes lideran organizaciones. Cuando se habla de liderazgo, la imagen que surge casi de manera automática es la de alguien dirigiendo a otros. Esa imagen ya no alcanza y, aunque cambie de odre, como está sucediendo hoy ante el suculento negocio de vender formación en liderazgo, sería el mismo vino viejo.
Lo que está emergiendo en el mundo no es una versión mejorada del viejo uso del poder personal. No se trata de jefes más amables, empáticos o políticamente más hábiles. Es algo cualitativamente distinto. Tan distinto, que seguir usando la misma palabra genera confusión; y, en tiempos de la transición civilizatoria que atravesamos, esa confusión tiene costos muy altos.
Vivimos una época de policrisis interrelacionadas: ecológicas, sociales, espirituales, culturales. No son casualidades, son causadas. Son el resultado predecible de décadas de liderazgo ejercido desde el control, la jerarquía, el dominio, la acumulación, la obediencia. Un modelo que dejó de lado el poder interior de las personas, la visión sistémica, el bien común. Ese modelo falló por sus propias limitaciones. Y, en su agotamiento, se abre la oportunidad de evolucionar.
El nuevo liderazgo no comienza por dirigir a otros. Comienza por uno mismo. Es la capacidad de gobernarse desde una consciencia ampliada, de actuar desde una comprensión profunda de la realidad, de reconocer que la salud propia, la organizacional, la social y la planetaria no son asuntos separados: son el mismo asunto visto desde distintas escalas.
Este liderazgo emergente es el reflejo espontáneo del nuevo ser humano universal que está brotando. Con la expansión de consciencia que estamos experimentando, nos convertimos en seres multisensoriales con auténtico poder interior. No es una filosofía que nace desde el deseo; es una respuesta a una necesidad evolutiva. El futuro humano depende de personas capaces de despertar; y, desde ese despertar, actuar cocreadoramente. Ese es el liderazgo emergente. Aunque todavía no sepamos bien cómo llamarlo.
Mauricio Cardona Escobar
Blog Colegio Altos Estudios de Quirama






