LECTURAS L&S - Enero 2026
January 16, 2026
Lo que no se dice sobre el liderazgo
La condición de líder es un asunto que primeramente tiene que ver con el uso de nuestro poder interior. Cuando este poder interior es construido alrededor de los valores que ponen nuestra personalidad al servicio del alma humana, se convierte en auténtico poder.
Desde allí, emerge la condición de liderazgo. Desde el poder auténtico, conectados con nuestra esencia, los mejores líderes, aquellos que con su vida han hecho un gran beneficio a la humanidad y han aportado significativamente al proceso de evolución de nuestra especie, son aquellos que se han sabido conectar profundamente con nuestra naturaleza esencial; con aquello último somos. Su ética personal es un compromiso político con el mejoramiento de la condición humanizadora de la sociedad. Por ello son personas que:
- Se conocen muy bien a sí mismas.
- Se cultivan interiormente, haciendo un trabajo profundo sobre su ser interior.
- En su cultivo interior, privilegian la atención, el silencio y la contemplación.
- Llegan a conocer profundamente el espíritu humano y su naturaleza esencial.
- Comprenden a las demás personas, desde una posición en la cual lo mejor del otro aparece.
- Se percatan de que la energía del amor es el sostén de la vida, y desde ahí experimentan la propia existencia con una actitud de reverencia.
- Su alta sensibilidad personal les permite conectarse profundamente con la belleza y dinámica de la vida.
- Se comprometen con dar lo mejor al otro, a quien se reconoce como persona.
- Trabajan por el devenir de una cultura centrada y comprometida con la humanización de los ambientes en que se desenvuelven.
- Saben crear un amplio campo, para que emerja un sólido espíritu del nosotros.
- En su relacionamiento con los otros, saben crear un espíritu comunitario.
- Con estos parámetros como filosofía de vida, saben que la fuente de su saber (su sabor) proviene de su propio interior, y que no se hace necesario desarrollar otros atributos para que aparezca esa persona que luego será reconocida como líder.
- En esta línea de fortalecimiento personal, ofrecemos una bibliografía mínima que ayudará al lector a ubicarse en ruta de conexión con lo mejor de sí mismo.
Vivir lo que somos
“Nuestra tarea y nuestro único objetivo consisten en vivir lo que somos. Pero, ¿qué es lo que somos? y ¿cómo vivirlo? A prender a vivir lo que somos implica despertar y trascender el yo, en cuanto sensación de identidad separada. Sabemos que lo decisivo en la vida no es lo que nos ocurre, sino lo que hacemos con eso que nos ocurre. ¿Cómo adentrarnos con maestría en la profundidad de lo que somos, en la Realidad de Lo Que Es, y acceder al Misterio que la vida encierra?”.

Cómo conocer a una persona
“El acto de ver a otra persona, argumenta Brooks, es un acto profundamente creativo: ¿cómo podemos mirar a alguien a los ojos y ver algo grande en ellos y, a la vez, ver algo más grande en nosotros mismos?”

Profundidad humana, fraternidad universal
El desafío espiritual consiste en comprender lo que somos y buscar modos de compartirlo, celebrarlo y hacerlo operativo, para dejarnos transformar por ello, personal y colectivamente. Solo la verdad libera, solo la comprensión transforma. Enrique Martínez Lozano (Guadalaviar, Teruel 1950) es psicoterapeuta, sociólogo y teólogo. Desde hace unos años, vive en Navarra. Todos sus libros persiguen un mismo objetivo: crecer en comprensión para vivir lo que somos.

El deseo esencial
“Estamos atravesados de deseos, con un anhelo permanente de algo más. Deseos de toda forma y especie: luminosos y oscuros, alcanzables e imposibles, ágiles y obsesivos, permitidos y prohibidos, atávicos y sutiles, siempre nuevos y siempre antiguos. Deseos que, en su aparente dispersión, son expresión de una única pasión: vivir. El impulso de la vida, desplegándose en nosotros y expresándose a través nuestro, y que tiene su origen en el ser mismo de Dios, el Ser primordial de quien surge esa noble potencia que está en todos los seres como resonancia y nostalgia de su origen y que llamamos e identificamos como el deseo esencial”.

Blog Colegio Altos Estudios de Quirama

Una interesante tendencia ha venido cobrando fuerza en el mundo, en las dos décadas precedentes: la remoción de presas de los ríos. Con ello se consiguen múltiples beneficios: a) se desbloquea la libre circulación de la biodiversidad; b) se morigeran los riesgos de desastres por inundaciones, colapsos y accidentes; c) se recupera el microclima y el balance ecológico de regiones enteras. Según el reporte DAM REMOVAL PROGRESS 2025, publicado por Dam Removal Europe, en Europa se removieron 603 presas en 21 países, un incremento del 497 % frente al primer año de medición (2020). Saludable tendencia para un planeta enfermo. Ver el reporte completo ACÁ.

Comfama adelantó el año anterior la octava versión de esta encuesta, que consultó la opinión de 1320 personas, en 26 departamentos y cubrió tanto ciudades como área rural en todos los estratos socioeconómicos. Conclusiones principales fueron: - Para el 99 % de los colombianos, la familia es lo más valorado, dato que conserva consistencia desde la primera encuesta. - El trabajo ocupa el segundo lugar, con un 97 %. - El sentido religioso alcanzó el 82 %, recuperando 5 puntos, después de haber venido declinando desde un 92 % de la primera encuesta. - Cerrando el top 5, se ubica la amistad con un 90 %. Es de notar que no aparece ningún valor vinculado al bien común de la sociedad colombiana. Para acceder a la encuesta, de clic ACÁ.

Una de las comprensiones más limitadas del liderazgo consiste en reducirlo a la capacidad de dirigir personas o alcanzar resultados. El liderazgo auténtico es mucho más que eso. Es una capacidad humana que participa activamente en la construcción de la realidad social. Las investigaciones recientes sobre consciencia, especialmente las desarrolladas por Antonio Damasio, muestran que nuestra capacidad de comprender, decidir y actuar surge de la integración entre razón, emoción, experiencia y cuerpo. Por su parte, Santiago Beruete nos recuerda una verdad olvidada: no somos seres separados de la naturaleza; somos naturaleza que ha llegado a ser consciente de sí misma. Estas perspectivas invitan a repensar el liderazgo desde una visión más amplia. Liderar no consiste únicamente en gestionar recursos o coordinar esfuerzos. Consiste en generar sentido, construir relaciones de calidad y contribuir a la formación de culturas que favorezcan el florecimiento humano. Cada conversación, cada decisión y cada encuentro ayudan a configurar los patrones culturales que terminan modelando nuestras organizaciones y nuestras sociedades. Por ello, el liderazgo no es solamente una función. Es una responsabilidad profundamente humana y una de las fuerzas más poderosas para construir futuros posibles.

“Este paradigma (tecnocrático) se ha extendido rápidamente en los últimos años, también como efecto de la difusión de la IA, las ciencias cognitivas, la nanotecnología, la robótica y la biotecnología. En sí mismas, dichas innovaciones pueden ser una gran ayuda para el desarrollo humano integral y el cuidado de la Casa Común. Pero, precisamente por su poder, pueden actuar como un acelerador del paradigma tecnocrático y, por ello, necesitan un nuevo marco espiritual, ético y político” (paréntesis y subrayados nuestros).

Cuando pensamos en liderazgo, solemos mirar al líder: sus competencias, su visión, su capacidad de inspirar. Pero esa mirada deja fuera algo esencial: el espacio que se crea entre las personas. Ese espacio no es una consecuencia del liderazgo. Es su condición. Maturana y Varela nos propusieron algo que todavía incomoda a muchas organizaciones: el conocimiento no es algo que una mente transmite a otra. Es un fenómeno que emerge en la convivencia. Conocemos —y actuamos— desde el tipo de mundo que somos capaces de habitar juntos.

Una de las características notorias del nuevo pensamiento emergente en la cultura humana es el de la participación en la creatividad continua. Según se observa las nuevas fronteras de la ciencia, vivimos en un cosmos inteligente y creativo, movido por un impulso transformador constante, que encuentra oportunidades de prolongarse hacia mayores niveles de complejidad y consciencia, configurando, en esa dinámica, la evolución misma. Tal es nuestro papel en este cosmos creativo, en la vida misma que es creatividad continua: cocrear continuamente; a eso estamos llamados y eso nos hace verdaderamente sapiens. Coevolucionar hacia mayores niveles de consciencia, orden y complejidad. Somos evolucionarios y todo liderazgo es evolucionario y trascendente. Cuando una persona, en posiciones de dirección o no, toma consciencia de que sus palabras y actuaciones crean nuevas realidades, que tienen un impacto, positivo o negativo, más allá de lo observable en lo cercano e inmediato, así como en lo lejano y mediato, su forma de relacionamiento, consigo mismo y con los demás, cambia y se ubica en la senda en la que para los demás es liderazgo. Dicho de otra manera: para bien o para mal, por acción o por omisión, y de forma consciente o inconsciente, somos influencia, no podemos no serlo; y cuando la persona asume influenciar conscientemente, para el bien general y con palabras y acciones concretas, su liderazgo se manifiesta y es reconocido socialmente. Esta “nueva” realidad es un horizonte que se nos abre frente a nosotros y que llena nuestra vida de propósito y sentido. Aunque estamos ante dicha verja, vislumbramos así un mundo como posibilidad. Los libros que reseñamos hoy nos ayudan a cruzar esa verja y apropiarnos de nuestro rol cocreador.
