LECTURAS: Liderazgo y Sostenibilidad
Jorge Osorio • October 17, 2025
¿POR QUÉ Y PARA QUÉ FORMARNOS EN LIDERAZGO?
El mundo en que vivimos (la tierra y la sociedad humana) fue construido como resultado de decisiones tomadas, tanto por dirigentes como por todos nosotros, dentro de una dinámica compleja de interacciones, que ocurren dentro del sistema social y cultural.
Hay una multicausalidad en la complejidad, en la cual sobresale el papel de los dirigentes (llamados líderes) quienes, con sus decisiones, tienen el poder de inspirar direcciones y caminos a sus grupos de influencia.
Dicha capacidad, principalmente de forma inconsciente, si es alimentada de forma constante por los intereses individuales, denominados intereses egóicos (por nuestra natural tentación narcisista), se convierte en lo que denominamos poder externo.
Este tipo de poder tiende a no ver, o a desconocer, las necesidades propias del bien general (o del bien común), así como a ser ciego frente a nuestra realidad plurirrelacional, que incluye las necesidades propias de la vida.
Cuando nosotros padecemos de este tipo de ceguera (culturalmente alimentada), podemos decir que estamos en el campo del antiliderazgo. La dinámica contraria es la dinámica propia del liderazgo auténtico, que obedece a una consciencia, en la cual nos hemos dado cuenta de que el poder personal solo es útil cuando se pone al servicio de los demás, y de todo lo demás.
Este poder es el poder auténtico que surge solo cuando nos encontramos en un estado de armonía interior. Y es un tipo de poder que, por su influencia positiva, está repercutiendo en el mundo en forma de cocreación evolutiva continua; y que, cuando lo encarnamos, manifiesto en valores, nos convierte en auténticos líderes, haciendo una gran diferencia en el mundo. Para avanzar en ese proceso de cultivo interior, y por consiguiente de crecer en nuestro liderazgo, los libros que hoy reseñamos nos ayudan a abrir los ojos y ver de forma nueva. El desarrollo organizacional y social se da en la medida en que crezcamos en consciencia y nos cultivemos interiormente. La salida es hacia dentro.
Psicología transpersonal para la vida cotidiana
La emergencia de la psicología transpersonal ha supuesto un paso cualitativo en el intento de comprensión del ser humano. Valorando e integrando todas las corrientes anteriores, abre un horizonte nuevo en el campo psicológico que, sin embargo, conecta con lo que siempre ha enseñado la filosofía (o sabiduría) perenne: no somos un contenido de la consciencia, sino la consciencia misma, Presencia consciente experimentándose en formas temporales. La comprensión adecuada del ser humano requiere que se atiendan sus dos dimensiones: la psicológica (o personalidad) y la espiritual (o identidad). En esta especie de manual de bolsillo, el autor ofrece claves y recursos que buscan ayudar a comprender cómo se articulan ambos niveles, para posibilitar una vivencia plena y armoniosa; en definitiva, para aprender a reconocer y vivir lo que ya somos. Con ese objetivo, junto con las claves que ofrece la psicología transpersonal, presenta un amplio y variado elenco de prácticas -psicoafectivas, atencionales y meditativas o contemplativas- con las que aproximarnos a nuestra compleja y paradójica realidad. Enrique Martínez Lozano (Guadalaviar, Teruel, 1950) es psicoterapeuta, sociólogo y teólogo. Desde hace unos años vive en Navarra. Todos sus libros persiguen un mismo objetivo: crecer en comprensión para vivir lo que somos.

Compromiso
Enrique Martínez Lozano desarrolla en este libro –que viene a completar una «trilogía», junto con sus libros Presencia y Vida– una definición del compromiso como amor, implicación, esfuerzo, denuncia, cuidado... dimensiones que brotan de la profundidad-fraternidad. Compromiso es –dice– lo que somos. Estas páginas quieren ser una invitación a conectar con el amor que somos de una forma sentida y práctica. Para que ese amor fluya en forma de compromiso a favor del bien de todos los seres y del planeta entero.

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Boletín Liderazgo y sostenibilidadBlog Colegio Altos Estudios de Quirama

Una interesante tendencia ha venido cobrando fuerza en el mundo, en las dos décadas precedentes: la remoción de presas de los ríos. Con ello se consiguen múltiples beneficios: a) se desbloquea la libre circulación de la biodiversidad; b) se morigeran los riesgos de desastres por inundaciones, colapsos y accidentes; c) se recupera el microclima y el balance ecológico de regiones enteras. Según el reporte DAM REMOVAL PROGRESS 2025, publicado por Dam Removal Europe, en Europa se removieron 603 presas en 21 países, un incremento del 497 % frente al primer año de medición (2020). Saludable tendencia para un planeta enfermo. Ver el reporte completo ACÁ.

Comfama adelantó el año anterior la octava versión de esta encuesta, que consultó la opinión de 1320 personas, en 26 departamentos y cubrió tanto ciudades como área rural en todos los estratos socioeconómicos. Conclusiones principales fueron: - Para el 99 % de los colombianos, la familia es lo más valorado, dato que conserva consistencia desde la primera encuesta. - El trabajo ocupa el segundo lugar, con un 97 %. - El sentido religioso alcanzó el 82 %, recuperando 5 puntos, después de haber venido declinando desde un 92 % de la primera encuesta. - Cerrando el top 5, se ubica la amistad con un 90 %. Es de notar que no aparece ningún valor vinculado al bien común de la sociedad colombiana. Para acceder a la encuesta, de clic ACÁ.

Una de las comprensiones más limitadas del liderazgo consiste en reducirlo a la capacidad de dirigir personas o alcanzar resultados. El liderazgo auténtico es mucho más que eso. Es una capacidad humana que participa activamente en la construcción de la realidad social. Las investigaciones recientes sobre consciencia, especialmente las desarrolladas por Antonio Damasio, muestran que nuestra capacidad de comprender, decidir y actuar surge de la integración entre razón, emoción, experiencia y cuerpo. Por su parte, Santiago Beruete nos recuerda una verdad olvidada: no somos seres separados de la naturaleza; somos naturaleza que ha llegado a ser consciente de sí misma. Estas perspectivas invitan a repensar el liderazgo desde una visión más amplia. Liderar no consiste únicamente en gestionar recursos o coordinar esfuerzos. Consiste en generar sentido, construir relaciones de calidad y contribuir a la formación de culturas que favorezcan el florecimiento humano. Cada conversación, cada decisión y cada encuentro ayudan a configurar los patrones culturales que terminan modelando nuestras organizaciones y nuestras sociedades. Por ello, el liderazgo no es solamente una función. Es una responsabilidad profundamente humana y una de las fuerzas más poderosas para construir futuros posibles.

“Este paradigma (tecnocrático) se ha extendido rápidamente en los últimos años, también como efecto de la difusión de la IA, las ciencias cognitivas, la nanotecnología, la robótica y la biotecnología. En sí mismas, dichas innovaciones pueden ser una gran ayuda para el desarrollo humano integral y el cuidado de la Casa Común. Pero, precisamente por su poder, pueden actuar como un acelerador del paradigma tecnocrático y, por ello, necesitan un nuevo marco espiritual, ético y político” (paréntesis y subrayados nuestros).

Cuando pensamos en liderazgo, solemos mirar al líder: sus competencias, su visión, su capacidad de inspirar. Pero esa mirada deja fuera algo esencial: el espacio que se crea entre las personas. Ese espacio no es una consecuencia del liderazgo. Es su condición. Maturana y Varela nos propusieron algo que todavía incomoda a muchas organizaciones: el conocimiento no es algo que una mente transmite a otra. Es un fenómeno que emerge en la convivencia. Conocemos —y actuamos— desde el tipo de mundo que somos capaces de habitar juntos.

Una de las características notorias del nuevo pensamiento emergente en la cultura humana es el de la participación en la creatividad continua. Según se observa las nuevas fronteras de la ciencia, vivimos en un cosmos inteligente y creativo, movido por un impulso transformador constante, que encuentra oportunidades de prolongarse hacia mayores niveles de complejidad y consciencia, configurando, en esa dinámica, la evolución misma. Tal es nuestro papel en este cosmos creativo, en la vida misma que es creatividad continua: cocrear continuamente; a eso estamos llamados y eso nos hace verdaderamente sapiens. Coevolucionar hacia mayores niveles de consciencia, orden y complejidad. Somos evolucionarios y todo liderazgo es evolucionario y trascendente. Cuando una persona, en posiciones de dirección o no, toma consciencia de que sus palabras y actuaciones crean nuevas realidades, que tienen un impacto, positivo o negativo, más allá de lo observable en lo cercano e inmediato, así como en lo lejano y mediato, su forma de relacionamiento, consigo mismo y con los demás, cambia y se ubica en la senda en la que para los demás es liderazgo. Dicho de otra manera: para bien o para mal, por acción o por omisión, y de forma consciente o inconsciente, somos influencia, no podemos no serlo; y cuando la persona asume influenciar conscientemente, para el bien general y con palabras y acciones concretas, su liderazgo se manifiesta y es reconocido socialmente. Esta “nueva” realidad es un horizonte que se nos abre frente a nosotros y que llena nuestra vida de propósito y sentido. Aunque estamos ante dicha verja, vislumbramos así un mundo como posibilidad. Los libros que reseñamos hoy nos ayudan a cruzar esa verja y apropiarnos de nuestro rol cocreador.
