PERSPECTIVAS SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO - EL ÁGORA
Es un hecho que el clima de la tierra ha variado desde siempre con cambios sutiles o drásticos, de duración variable, y con efectos igualmente impactantes en la biodiversidad y el paisaje. En el 99 % de los casos, el hombre no ha sido testigo de esos cambios por el simple hecho de no existir; pero la realidad es que varias extinciones masivas han ocurrido en el planeta. En los últimos tres millones de años, cuando se ha presentado la mayor evolución de los homínidos, el Homo sapiens aparece como una especie con gran desarrollo cerebral y con la capacidad de fabricar herramientas, vestimenta y cobijo; también de manejar el fuego y cocinar alimentos, expresar arte, pensar, hablar, etc. Estos desarrollos nos han llevado, de forma acelerada, en el presente interglacial (últimos 11.500 años), a usar todos los recursos existentes de forma casi descontrolada; y, de paso, a contaminar el ambiente terrestre con residuos de todo tipo, hasta el punto de poner en peligro la vida en la tierra, incluyendo la nuestra.
El calentamiento de la atmósfera y los océanos, causado por gases con efecto invernadero, está llegando a un punto crítico, manifiesto a través de eventos climáticos extremos como sequías, incendios, deslizamientos, nevadas y huracanes descomunales, derretimiento de hielos, aumento del nivel del mar, pérdida de especies, migraciones y desórdenes mentales, etc. Estas circunstancias, aunadas a la contaminación planetaria de toda índole, nos están poniendo en jaque y con poco tiempo para actuar. Lo más grave de todo es que hay poca consciencia en el grueso de la población humana y los esfuerzos que se hacen actualmente no son suficientes para frenar de inmediato la ola de cambios climáticos traumáticos que nos acechan a cada momento.
Para hacernos más resilientes a los cambios, y adaptarnos posteriormente si es del caso, es necesario identificar las poblaciones y ecosistemas más vulnerables, visualizar el nivel de riesgo y definir sistemas de alerta; hay que mitigar el efecto del calentamiento global e incluso capturar y almacenar gas carbónico de la atmósfera, acelerar el desarrollo tecnológico y transferir tecnología a los países en vía de desarrollo y contar con los conocimientos de pueblos ancestrales, entre otros. Para lograrlo, se han trazado metas ambiciosas a corto y mediano plazo por diversas organizaciones, principalmente la Organización de Las Naciones Unidas ONU; sin embargo, sus 17 objetivos de desarrollo sostenible para 2030 no son logrables y la meta de alcanzar un máximo de calentamiento global de 1.5 °C a 2030, como fue establecido en el Acuerdo de Paris (COP 2015), tampoco parece lograrse.
Se han hecho avances significativos en algunos países desarrollados, pero la brecha con países pobres sigue siendo inmensa. La transferencia de tecnologías no es equitativa, la educación en aspectos climáticos y ambientales es deficiente, el compromiso de los Estados no es suficiente, la protección de poblaciones y ecosistemas vulnerables y en alto riesgo también es deficitaria, los conflictos siguen en aumento y la salud mental de la población está en crisis. Se lucha por lograr mas resiliencia ante el cambio y avanzar en programas de adaptación; pero la lucha por combatir las causas del cambio climático sigue siendo el gran reto para mantener nuestras sociedades a salvo y preservar la biodiversidad que nos acompaña en este viaje complejo. Por fortuna, las Cumbres sobre cambio climático siguen en marcha, a pesar de que los logros esperados no sean inmediatos.
César A. Velásquez R.
Blog Colegio Altos Estudios de Quirama






