Jorge Rodríguez Arbeláez
July 22, 2025
Tuve el privilegio de conocer de cerca al doctor Jorge Rodríguez Arbeláez, y de compartir y concretar con él sus sueños de Quirama por muchos años.
Me invitó primero a formar parte del Consejo Máximo del Instituto de Integración Cultural Quirama IIC, luego a ser su director administrativo
y después a participar activamente en la transformación de aquel en el Colegio Altos Estudios de Quirama CAEQ,
del cual fui su director ejecutivo
desde 1990 hasta 2017.
En mis primeros años en Quirama, bajo la orientación y animación del fundador Rodríguez Arbeláez y el apoyo de sabios asesores, lideré varias tareas:
1) constituir jurídica, administrativa y académicamente el Colegio Altos Estudios de Quirama; 2) Escribir la Carta Académica del Colegio; 3) Diseñar el Programa Formación Avanzada de Dirigentes FAD; 4) Apoyar al Grupo de Estudios Constitucionales de Quirama, presidido por nuestro fundador.
Estas trascendentales tareas se concretaron bajo la inspiración del doctor Jorge Rodríguez Arbeláez, en largas sesiones de trabajo realizadas en el Recinto Quirama. Recuerdo con mucha alegría y nostalgia las profundas discusiones con el doctor Rodríguez en el Recinto, en horarios de mañana y tarde, las cuales ampliamos en encuentros allí mismo, con la participación de extraordinarios consejeros, fundamentales para lograr tales propósitos.
Jorge Rodríguez Arbeláez fue un humanista de trascendencia, ser maravilloso, desprendido, generoso, sencillo, visionario, mecenas, adelantado a su tiempo, creativo, trabajador de la cultura, federalista e incomprendido. En él se aplica a cabalidad el evangelio: “nadie es profeta en su tierra”. Fue un patriota de Antioquia y de Colombia. Promotor de la Integración Cultural, del triángulo Teología-Ciencia-Humanismo, de los Altos Estudios y de la educación continuada no formal, a la manera del Colegio de Francia, de Méjico y del Instituto Aspen en Colorado -USA- para los estudios humanísticos. En la creación del Recinto de Quirama, según el recordado presbítero, teólogo y profesor del FAD, Alberto Ramírez Zuluaga, se inspiró en el monje Casiodoro (485-580), promotor del Monasterio de Vivarium, en Calabria, Italia.
Luego de estudiar derecho en la Universidad Nacional en Bogotá y economía en la Escuela de Economía de Londres, regresa a Medellín y decide dejar los negocios de su padre y constituir una institución sin ánimo de lucro con su patrimonio y el de su esposa Helena Canal: la Fundación Colombiana para la Cultura Superior (1967),
origen jurídico y misional de Quirama. Pensaba Rodríguez que Colombia requería transformar sus instituciones jurídicas y políticas, del centralismo agobiante a un federalismo moderno, autonómico y pluricultural y formar los dirigentes necesarios para el país: líderes humanistas, comprometidos con lo social, lo ecológico, lo político; con formación ética y espiritual, con poder interior o auténtico. Cuando plantea a los dirigentes de Antioquia y de Bogotá estas ideas, y los invita a formar un gran movimiento para realizar estas transformaciones culturales, no obtiene mucho eco. Más bien algunos lo consideraron iluso, desubicado, “despistado” y recibieron con escepticismo las frescas y retadoras propuestas de la pareja Rodríguez-Canal. En aquella época, solo se pensaba en “negocios”. Y, en este tiempo, sin embargo, persiste y logra, con el apoyo de algunos, de antes y de ahora, fundar a Quirama y proyectarla como entidad pertinente y necesaria para la transformación de la República de Colombia.
Con el entusiasmo y compromiso del doctor Rodríguez y el concurso de algunas personas e instituciones públicas y privadas, construye el Recinto de Quirama, sede del Instituto de Integración Cultural desde 1968 y luego del Colegio Altos Estudios de Quirama (1989), el cual se convierte en faro y foro académico en la educación no formal de Antioquia y del país. Supera a las universidades en programación científica, artística y cultural. En el Recinto, como lugar de encuentro, se celebraron importantes seminarios nacionales e internacionales, se ofrecieron conferencias, conciertos, recitales, exposiciones, tertulias; se abrieron sus puertas a nuevos artistas, investigadores, politólogos, antropólogos; se propició un verdadero diálogo y encuentro de saberes y culturas. Quirama, bajo el liderazgo del doctor Rodríguez y todo su equipo facilitó sus espacios para discutir los grandes temas regionales, nacionales y mundiales y proponer soluciones a sus diversos problemas. Así fue como la Institución, por el trabajo de su grupo de estudios constitucionales, presentó a los constituyentes colombianos de 1991 el proyecto Constitución Federal para Colombia, el cual estuvo en la agenda de los constituyentes que adoptaron la nueva carta política para la República en 1991.
El Programa Formación Avanzada de Dirigentes FAD,
organizado por la Escuela de Liderazgo, con sus 28 cohortes
y sus centenares de egresados, desarrolla a cabalidad la misión y objetivos del Colegio Altos Estudios de Quirama
y es la respuesta concreta al nuevo liderazgo auténtico
que requiere la sociedad colombiana postmoderna. Este seminario permanente desarrolla a cabalidad el modelo de Integración Cultural
y la dimensión cosmoteándrica, adoptada desde la fundación.
Reconocimiento a los actuales y pasados colegiados, al Revisor Fiscal, a los profesores, a los egresados, a la Directora Ejecutiva, por mantener vigente la misión y objetivos de Quirama y el legado de sus
fundadores.
¡QUIRAMA VIVE!
Jesús Alfonso Jaramillo Zuluaga
Exdirector ejecutivo y fundador Colegio Altos Estudios de Quirama
Exdirector ejecutivo y fundador Colegio Altos Estudios de Quirama
Junio de 2025
Blog Colegio Altos Estudios de Quirama

La palabra “Buda” proviene del sánscrito budh, que significa despertar o comprender. En el budismo, el despertar es una posibilidad profundamente humana, no un estado sobrenatural reservado a seres excepcionales. Siddhartha Gautama, hace más de 2500 años, alcanzó la iluminación al desarrollar cualidades latentes en cualquier ser humano. El camino que recorrió —y que enseñó durante décadas— traza una ruta que enseña a ver con claridad lo que ya somos, nuestra verdadera naturaleza. El propio Buda resumió su enseñanza en una sola afirmación: dukkha y la superación de dukkha. Aunque suele traducirse como sufrimiento, el término es más amplio y sutil. Dukkha proviene del sánscrito duḥkha y del pali dukkha, y se asocia tradicionalmente a la imagen de una rueda cuyo eje no encaja bien. Cuando el orificio está descentrado, la rueda no gira de forma fluida: vibra, produce fricción y hace que el viaje sea incómodo. De este modo, dukkha describe una vida que no avanza con estabilidad porque nuestra relación con la realidad está fuera de eje.

El Foro Económico Mundial recién publicó su informe The Global Risks Report 2026 (su 21.o edición, descargar ACÁ) . Estos son los diez riesgos mayores a corto plazo (2 años): - Confrontación geoeconómica - Desinformación - Polarización social - Eventos climáticos extremos - Conflictos armados internos - Ciber inseguridad - Inequidad - Erosión de los DDHH y las libertades civiles - Contaminación - Migración y desplazamiento forzados Frente a este complejo panorama, las recomendaciones son: - Foco en asegurar el corto plazo - Recomponer alianzas - Resiliencia

“Si el calentamiento continúa a la misma tasa de los últimos 30 años, el globo podría estar en aproximadamente +1,5 ºC hacia el final de esta década”. Recordemos que el Acuerdo de París fijó una meta de “mantener el incremento global de temperatura bien por debajo de +2,0 ºC por encima de los niveles preindustriales y haciendo esfuerzos para limitar el incremento de temperatura en +1,5 ºC por encima de los límites preindustriales”. Pero seguimos soportando el peso del negacionismo y de los intereses involucrados frente a una transición justa y rápida.

“Los fracasos de la última década son, en gran medida, resultado del fracaso en la gestión de la desigualdad extrema, es decir, de la decisión de dar prioridad a los intereses privados frente al bien público. El ODS n.º 10, relativo a la reducción de la desigualdad, es uno de los objetivos que peores resultados está registrando. Si bien el mundo no ha logrado erradicar la pobreza en la última década, sí que ha sabido crear 1202 milmillonarios nuevos y está en vías de contar con cinco billonarios en una década. Desde 2015, el 1 % más rico ha incrementado su riqueza, como mínimo, en unos 33,9 billones de dólares estadounidenses en términos reales, una cantidad con la que se podría acabar con la pobreza mundial anual más de 22 veces”.

Característica desconcertante del comportamiento ciudadano en Colombia, al momento de ejercer sus derechos en materia política y partidista, es la significativa carencia de lógica y racionalidad que manifiesta. Las decisiones informadas se destacan por su ausencia, es decir, aquellas surgidas del conocimiento autónomo, estructural e histórico, del análisis socioeconómico y cultural, de la reflexión ética sobre el bien común; y, en último término, de la visión tenida acerca del tipo deseado de nación, sociedad, país, Estado y forma de gobierno. A cambio, en forma espontánea se asumen las decisiones emanadas de condiciones emocionales, reacciones primarias, tradiciones familiares, anécdotas circunstanciales, simpatías e intereses personales, ideologías nunca cuestionadas, transacciones comerciales y propaganda. En consecuencia, afloran las contradicciones entre los fines sociales y los intereses particulares; entre la formulación teórica de la Constitución Nacional y la aplicación efectiva de sus principios filosóficos, políticos y de gestión; entre las aspiraciones fundamentales de las comunidades y los grupos de poder instalados en las instituciones del Estado. La democracia ni se entiende ni se aplica, el relacionamiento funcional y la cooperación obligada entre los actores estatales se degrada y corrompe, las instituciones del Estado y el gobierno pierden reconocimiento y legitimidad al percibirse como una supra organización sin responsabilidad frente a la nación; pero, eso sí, muy aplicada al logro de intereses particulares y muy poco al de la satisfacción de las necesidades y los problemas del país. Otros aspectos inquietantes de la práctica política en Colombia, por sus errores implícitos, son procedimentales. El primero, la obligación de formular planes de gobierno solo cuando se ha resultado elegido y no para las campañas electorales, en las cuales apenas se usan estrategias publicitarias y mercantiles a partir de eslóganes vacíos, lo que impide que los electores dispongan de planteamientos serios para el estudio y valoración de alternativas estructurales y de largo aliento para el país. La segunda, la carencia de partidos y movimientos de verdadera oposición programática, que resulten ser convincentes y viables, o que se encuentren enraizados en las más profundas necesidades de la sociedad. En diciembre de 1943, el gran colombiano Hernando Agudelo Villa advertía lo siguiente: “La democracia colombiana adolece de vicios disolventes: la indefinición de sus partidos, que carecen de plataformas de acción concretas y definidas, y la carencia de organismos técnicos de ejecución que conviertan la especulación en hechos y realidades” (p. 401) . Muchos colombianos desconocen que la democracia no es solo una forma de gobierno o de alternancia periódica de partidos políticos y funcionarios en el ejercicio del poder; que es mucho más: la forma cultural, por excelencia, de organización y convivencia razonable de una nación; al menos, así se ha buscado que sea en el mundo occidental y en otras latitudes. Colombia, cuya nación es pluriétnica y multicultural, tiene una razón de más para apreciar y valorar la democracia como mecanismo jurídico de organización social, de gobierno, regulación y administración, responsable de facilitar y tramitar la necesaria conciliación de visiones culturales, territoriales, e intereses diferentes entre particulares, en función del bien común, la solidaridad, el bienestar, la libertad, la justicia y la paz. Una de las más grandes creaciones culturales de la civilización humana ha sido el ideal de la democracia, y uno de sus mayores propósitos el de vivir en democracia. Ese ideal, imaginado en sus orígenes por los antiguos griegos como “vida buena y justa”, se ha desarrollado y configurado paulatinamente a través de convulsos, desgarradores y transformadores movimientos sociales acaecidos en diferentes latitudes del planeta.

La atención es una competencia esencial para el desarrollo humano y el liderazgo auténtico. Más que un acto mental, representa una forma de presencia consciente, que permite percibir la realidad con claridad, ir más allá de las apariencias y acceder a una comprensión profunda de lo que sucede dentro y fuera de nosotros. La evolución personal no ocurre por acumulación de conocimiento ni por simple voluntad de cambio, sino por la capacidad de comprender. Cuando la atención falta, aparece la incomprensión: se mira sin ver, se actúa sin entender y se repiten patrones conocidos que sostienen el estancamiento. El confort se convierte entonces en una trampa silenciosa que limita la apertura, endurece la mirada y reduce la posibilidad de transformación. Atender implica detener el automatismo, silenciar el ruido interno y desarrollar una mirada más sensible y penetrante. Desde esa presencia, emerge la comprensión y, con ella, la posibilidad real de cambio. La atención amplía la consciencia, fortalece el autoconocimiento y permite reconocer el propio propósito, configurando la base del poder interior desde el cual surge un liderazgo genuino. El liderazgo auténtico no se impone; se expresa, como consecuencia natural de una persona que sabe observar, comprender y actuar con claridad. Quien cultiva la atención aprende a ver más allá de las formas y a responder de manera creativa y responsable a la complejidad de la realidad. Al mismo tiempo, la atención revela la interdependencia humana. Favorece la empatía, la escucha y el cuidado mutuo, fortaleciendo la calidad de las relaciones y el tejido humano que sostienen toda comunidad. En ese sentido, atender no solo transforma al individuo, sino que une y humaniza los espacios compartidos. Cultivar la atención es, en última instancia, una decisión estratégica y profundamente humana: permite pasar de la reacción a la comprensión, de la repetición a la creación, y del liderazgo basado en el control al liderazgo que nace de la presencia y de la consciencia despierta. Para cultivar nuestra atención, ofrecemos a continuación unas referencias bibliográficas que fortalecerán nuestro poder interior, ayudando a la efectividad en nuestro liderazgo.

