April 17, 2026
Hace 36 años, se publicó el icónico libro La quinta disciplina, del autor Peter Senge, profesor del prestigioso MIT. En el capítulo Dominio personal, Senge desarrolla una importante idea, “el compromiso con la verdad”. El aporte de Senge, con ese concepto, adquiere en el mundo de hoy plena vigencia porque es precisamente ahí donde se asienta la integridad de un líder. Hoy en día alcanzamos a apreciar la trascendencia de que un líder, desde su propio poder interior y auténtico, esté totalmente instalado en un campo de consciencia en donde la verdad lo atraviese como un eje determinante de su carácter y de su fundamentación ética. Cuando un dirigente vive en un plano existencial en donde lo domina el afán por aparentar, por mantener agendas ocultas y objetivos ulteriores escondidos, por maquinar movimientos, para lograr lo suyo por encima de lo de los demás, por manipular para lograr objetivos individualistas, por hacer todo lo posible para que le den la razón, por intentar controlar todo a su favor, por dominar y hacer que se haga a su voluntad, por creer que posee la verdad e imponerla sin escuchar a los demás, por darse importancia, por persuadir hasta la coerción, por acudir a la intimidación, por crear favoritismos y adulaciones, por buscar satisfactores externos, etc., habrá caído en la tentación del poder externo, y habrá caído en la dinámica en la cual cava su propia tumba del sinsentido; porque, a la larga, se convierte en un antilíder, que convocará energías en su contra, además del inmenso daño que crea en su alrededor. Pero, como el compromiso con la verdad está dentro del terreno del dominio personal, la lección que nos interesa aprender es la de comprender el origen de la disfuncionalidad de quien opera desde el poder externo (a veces tristemente confundido como un verdadero líder, por su capacidad de hacer que se hagan cosas, sin importar a costa de qué). La causa de esta disfunción es la pérdida de consciencia de sí mismo, la desarmonía interior, la ausencia de sí mismo, la incomprensión de su propia naturaleza esencial, la perdida de sentido trascendente de su existencia, el desorden de la energía de su propio ego, la desvaloración de la búsqueda de la verdad como principio existencial; en suma, la falta de aquel dominio personal que hace al verdadero líder. Solo el cultivo interior, a través de la “inversión personal” (observarse a sí mismo) y de las prácticas de silencio — meditación y contemplación—, se logrará que avancemos en la búsqueda del poder interior, es decir, del auténtico poder. Remitimos a las dos obras clásicas de Senge, para profundizar en estas ideas. La quinta disciplina y La quinta disciplina en la práctica